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 El fruto del Espíritu

Conferencia dada por el Maestro 9 de agosto 1939, 05:00 Hrs., Los Siete lagos de la montaña Rila

(Jn. 13)

La gente contemporánea se enfrenta a grandes pruebas. Hoy día, en ninguna parte encontrarán una persona tranquila. Quien ha vivido en la Tierra, al fin y al cabo ha terminado de manera fatal. Independientemente, todos consideran que van a terminar bien. Estando en la Tierra, todos, bienaventurados y pecadores, sufren. Cuando el pecador sufre, todos creen que esos sufrimientos están donde corresponden, pero se preguntan porqué el bienaventurado tiene que sufrir. Sufriendo, el pecador corrige sus errores, paga sus pecados. Sufriendo, el bienaventurado se eleva. Así pues, unos sufren para pagar sus deudas. Otros sufren para evolucionar. Hay un tercer tipo de gente que no quiere sufrir ni por la primera razón pero tampoco por la segunda. Sin embargo, para ellos no está previsto ningún presupuesto. ¿No hace lo mismo el estado? El estado actual ha previsto un presupuesto para dos clases de gente: aquellos que se corrigen, que están listos para liquidar sus deudas, y para aquellos que quieren desarrollarse. Para la primera categoría, el estado construyó cárceles y hospitales; para la segunda construyó escuelas. Para los que no quieren estar ni en las cárceles ni en los hospitales, y tampoco quieren estudiar, el estado no otorga presupuesto alguno.

Actualmente, toda la gente se esfuerza por lograr la felicidad. Cada uno quiere darle sentido a su vida, pero no sabe cómo hacerlo. Para concebir su vida, el hombre tiene que crear una filosofía que tome en cuenta todos los casos. Tiene que saber de dónde viene y para dónde va. No sabiendo de dónde viene ni para dónde va, el hombre se encuentra en el lugar de quien tiene un violín bueno y caro, pero no sabe tocarlo. Lo saca del estuche, empuña el arco, toma el violín entre sus manos, pero cuando empieza a tocar no sale nada. Para él, el violín es inútil. Sería mejor venderlo para mejorar su situación financiera. Por lo tanto, la vida tiene sentido cuando el hombre la entiende. Entendiendo la vida y las leyes que la dirigen, el hombre puede aprovecharla.

La gente de hoy no puede aprovechar la vida por completo, porque sólo concibe su aspecto material, o sólo su aspecto espiritual, o sólo su aspecto mental. Por sí mismo, el hombre es una criatura compleja compuesta de materia y fuerzas heterogéneas; además, por pensamientos y sentimientos heterogéneos. Por lo tanto, para comprender la vida en su complejidad, ante todo, el hombre tiene que conocerse a sí mismo. Estudiando y conociéndose a sí mismo, comprenderá la vida y la concebirá. En la Biblia está escrito que Dios creó al hombre con barro, inspiró en él su hálito y se hizo un alma viva. Estando en la Tierra, creado a imagen y semejanza de Dios, el hombre tiene que estudiar. Si ha venido a la Tierra con una misión más grande, ayudar a la humanidad, tiene que estudiar por sí mismo, adquirir conocimientos y al mismo tiempo ayudar a sus prójimos. ¿No hizo lo mismo Jesús? Por un lado estudió y por otro, ayudaba a la humanidad.

Como estudiantes, tienen que estudiar, aprovechando los conocimientos adquiridos. Dirán que se van a graduar gratuitamente. No, si el alumno no estudia en la primaria tampoco puede pasar a secundaria; si en la secundaria no estudia, tampoco puede pasar a la preparatoria; si en la preparatoria no estudia, tampoco puede pasar a la universidad. En la vida nada se da gratis. Viviendo, el hombre tiene que aprovechar las lecciones de la vida: las alegrías y los sufrimientos. Las alegrías y los sufrimientos representan los dos lados de la vida. Muchos no saben por qué se alegran y por qué sufren. Sin alegrías y sufrimientos, la vida no puede manifestarse. Cuando no hay alegría, no hay sufrimiento; cuando no hay sufrimiento, no hay alegría. Estos son polos sin los cuales la Vida no puede manifestarse. ¿La muerte y la vida acaso no van juntos? La muerte es la parte oculta de la vida, y la Vida - su rostro. Cargar el caballo, esta es la parte correcta de la vida - su cara; descargar el caballo, es la parte opuesta de la vida. Por lo tanto, mientras vive, el hombre se carga continuamente; al morir se descarga.

Así, viviendo, el hombre se carga pero al mismo tiempo se desarrolla; desarrolla su vista gracias a que adquiere impresiones verdaderas del mundo externo. Cuando sus impresiones son verdaderas, sus dificultades son menores. Desarrolla su oído para percibir correctamente los sonidos y para escuchar lo que le dicen. Al mismo tiempo desarrolla su intuición, su olfato y su sabor para percibir correctamente todo lo del exterior. Si el hombre guardara memoria de sus impresiones y sufrimientos, cometería mucho menos errores y crímenes. Quien no guarda memoria de los sufrimientos vividos, está en el lugar de un animal carnívoro. Por ejemplo, el lobo ataca las ovejas, se las come sin pensar en el sufrimiento que les causa. Piensa que Dios creó las ovejas para él. De otra manera estaría condenado a muerte. El lobo se adueñó del derecho de comer ovejas. Olvidó el alimento original que acostumbraba. A la oveja y al lobo le fue dado comer hierba y raíces. Más tarde el lobo se desvió del modo correcto de alimentarse. También el hombre se desvió de la manera correcta de comer. Dios había indicado al hombre que comiera frutos, sin embargo violó la ley. Desde el punto de vista de higiene, la carne es un alimento impuro. En las jaulas de los animales hay mucha suciedad, microbios, excrementos, por esta razón el hombre se encuentra enfermo frecuentemente. Es imposible que el hombre coma carne y esté completamente sano.

Los fisiólogos y los higienistas contemporáneos dicen que el hombre tiene que cambiar el alimento que utiliza actualmente. Para cambiar su alimentación el hombre debe estar convencido. Además, tiene que saber qué alimentos debe utilizar. Por ahora no hay comida más higiénica que el trigo. Sin embargo, del modo en que hoy día se muele el trigo y se prepara el pan, una gran parte de las sustancias nutritivas se pierden. Para poder gozar de todas las sustancias nutritivas del trigo, el hombre tiene que labrar su campo con Amor, sembrar y segar el trigo con Amor. Por otra parte, al ponerle la yunta al ganado para trabajar, debe comportarse con éste, con Amor. Pocos creen en esto, pero un día todos se convencerán de la verdad de mis palabras.

Estando en la Tierra, el hombre tiene que saber para qué ha venido. Llegó a la Tierra para estudiar, para adquirir la vida eterna, la Vida inmortal. Para adquirir la inmortalidad, tiene que luchar por liberarse de la esclavitud, de las limitaciones de la muerte. Por ahora nadie en la Tierra es libre. Para ser libre, el hombre simultáneamente tiene que ser amo y siervo de sí mismo. Si no lo consigue, no conocerá la libertad, ni las leyes de la vida. Para ser servidor en el mundo espiritual el hombre tiene que terminar por lo menos cuatro licenciaturas. Para el trabajo más común y sencillo allá, son necesarias cuatro licenciaturas. Conseguir un alto puesto allá requiere especialización. No es fácil para el hombre ocupar algún puesto en el mundo espiritual.

Por lo tanto, queriendo comprender en parte la vida física, tienen que terminar por lo menos cuatro licenciaturas. Entonces las piedras les hablarán como hoy hablan y cantan los discos en el gramófono. Lo que para una persona es imposible, para otra es posible. Llegará el día en que toda la gente hablará con las piedras. Para la gente de hace tiempo no era posible que un disco hablara y cantara; pero hoy esto es algo normal. Lo que se graba en el disco es lo que se puede reproducir.

Los eruditos saben muchas cosas independientemente, y para ellos existe una parte invisible no comprendida. Esta parte invisible no es otra cosa que la vida espiritual. Para comprender esta vida, el hombre tiene que estudiar sus posibilidades internas y externas. En cada persona hay posibilidades y riquezas ocultas que él mismo tiene que descubrir. ¿Cómo aprenderá esto? Con la ayuda de un maestro instruido. El hijo nunca será sabio si no tiene una madre sabia y un padre sabio. La madre y el padre sabios, representan las condiciones para manifestar las posibilidades internas del hijo. La vaca da a luz un ternero y no otra cosa. Ella tiene posibilidades externas pero no tiene condiciones para manifestarlas. El mundo necesita madres y padres sabios para dar a luz hijos sabios. Además, el mundo necesita maestros sabios. El hombre tiene que nacer muchas veces para ser sabio.

Por eso Jesús dice: Si no nacéis de nuevo no entraréis en el Reino Divino. Para que sea ciudadano de la Tierra, el hombre tiene que nacer de una madre y de un padre. Para ser ciudadano del mundo espiritual, el hombre tiene que nacer del agua y del Espíritu. El Espíritu es el principio razonable y poderoso que introduce al hombre en el Reino Divino. Lo que el agua, el aire, la Luz, la Vida y el Espíritu pueden hacer por el hombre, nadie es capaz de hacerlo. El Espíritu da al hombre lo más grande. Está dicho que el fruto del Espíritu es el Amor. Mientras no entre en contacto con el Espíritu, mientras no coma de su fruto - el Amor, el hombre no puede conseguir los secretos del Reino Divino.

Deseo a todos que coman del fruto del Espíritu - el Amor, lo único que libera al hombre de todas las contradicciones y limitaciones. ¡Aliméntense del Amor para que sean amos y servidores de ustedes mismos! Siendo amos y servidores de ustedes mismos, serán servidores de Dios. ¡Dios quiere servidores que sirvan con Amor y amos que gobiernen con Amor!

¡Escuchen la lección del Espíritu que habla por dentro y por fuera!

 

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